El control de plagas urbanas consiste en implementar estrategias para gestionar poblaciones de insectos, roedores y otras especies perjudiciales en entornos urbanos. Su objetivo principal es minimizar los riesgos para la salud humana, proteger estructuras y bienes materiales, y prevenir la propagación de enfermedades. Los métodos de control incluyen estrategias químicas, biológicas, físicas y de saneamiento. Es fundamental realizar un diagnóstico adecuado para seleccionar la estrategia más efectiva y segura.
